¿Qué es la latencia de red?
La latencia de red consiste en el tiempo que tarda un conjunto de datos en viajar desde el origen hasta su destino a través de una red de internet. Este retardo es crucial para la medición de la eficiencia y velocidad de una conexión a internet, y es medido en milisegundos (ms).
Si bien es cierto que los datos viajan a grandes velocidades, ciertos factores pueden provocar retrasos adicionales que afectan a la experiencia del usuario.
¿Qué es mejor, latencia alta o baja?
La latencia alta provoca que los datos se transmitan más despacio entre el emisor y el receptor. En cambio, una latencia baja indica un tiempo de respuesta rápido entre dispositivos.
La latencia baja siempre es la mejor, sobre todo en servicios o aplicaciones donde la velocidad de respuesta es fundamental. Una latencia alta supone un retraso mayor entre la emisión de una petición y la recepción de una respuesta, impactando de forma negativa tanto en la experiencia de usuario como en el rendimiento de sistemas críticos.
Razones por las que es preferible una latencia baja
Una baja latencia garantiza que los datos se transmitan rápidamente, lo cual es importante para:
- Videollamadas y conferencias: una mayor comunicación fluida en tiempo real
- Vehículos autónomos y sistemas IOT: para garantizar la respuesta instantánea ante cambios en el entorno
- Juegos en línea: para evitar el lag (retraso en las acciones)
- Servicios financieros: milisegundos de retraso puede traducirse en pérdidas económicas importantes
- Realidad virtual y aumentada: una latencia baja evita mareos y desincronización entre la imagen y movimientos del usuario
A pesar de todo, una latencia alta puede tolerarse en ciertas situaciones como:
- Correo electrónico: enviar y recibir correos pueden tolerar cierta latencia sin llegar a afectar mucho al usuario, siempre que no se trate de comunicación crítica en tiempo real
- Descarga de archivos: en caso de estar descargando una aplicación grande o una película, lo importante es el ancho de banda, no tanto la latencia. Esto se debe a que lo importante es cuántos datos puedes recibir por segundo. Aunque haya un retraso inicial en establecer la conexión (latencia), una vez que empieza la transferencia, los datos se envían en grandes bloques, y lo que determina la velocidad de descarga es cuántos datos por segundo puede procesar tu red (ancho de banda)
¿Cómo se mide la latencia?
Medir la latencia permite conocer cuánto tardan en viajar los datos ida y vuelta entre dos puntos, como tu ordenador y un servidos remoto. Esta medida es crucial para diagnosticar problemas de rendimiento en redes y optimizar servicios digitales.
Herramientas para medir la latencia
- Ping: la más utilizada. Envía paquetes ICMP (Internet Control Message Protocol) a un dominio o dirección IP y mide cuánto tarda en recibir la respuesta. El resultado se muestra en milisegundos y suele incluir:
- Tiempo máximo
- Tiempo mínimo
- Porcentaje de paquetes perdidos (si hay)
- Promedio de latencia
- Test de velocidad online: existen webs para medir automáticamente el valor de la latencia, y la subida y baja. Son fáciles de usar para usuarios poco técnicos. Un ejemplo es el test de velocidad de movistar
- Traceroute (o tracert en Windows): muestra el camino de los paquetes desde tu dispositivo hasta el servidor de destino, incluyendo los saltos intermedios (nodos de red) y el tiempo que tarda en cada uno. Esto es útil para localizar dónde se producen los retrasos
- Herramientas avanzadas: algunas empresas o administradores de red utilizan soluciones profesionales como Iperf, Wireshark o Nagios para analizar la latencia de forma más granular, incluyendo métricas como Jitler (variación en la latencia) y latencia en servicios específicos (DNS, HTTP…)
Factores que se deben considerar al medir la latencia
- Ubicación del servidor: la distancia física afecta directamente a la latencia
- Tipo de conexión: las conexiones por cable (como la fibra óptica) suelen ofrecer menor latencia que las inalámbricas (como la móvil o el Wi-Fi)
- Hora del día: en horas pico la red puede verse más congestionada
- Intermediarios de red: a mayores saltos o enrutadores, mayores probabilidades de tener una latencia más alta
¿Existen más tipos de latencia?
Un sistema informático puede enfrentar diferentes tipos de demoras como los siguientes:
- Latencia de fibra óptica: es el tiempo que le toma a la señal luminosa desplazarse por el cable de fibra óptica. La presencia de defectos o curvas en el cable puede reducir la velocidad de transmisión de datos
- Latencia del disco: es el tiempo que tarda un sistema en acceder y guardar información en un dispositivo de almacenamiento. Por esta razón muchos archivos pequeños pueden tardar más que uno grande. Los discos duros tradicionales presentan más latencia que las SSD (unidades de estado sólido)
- Latencia de operación: tiempo que se pierde por el procesamiento de tareas dentro de un sistema. Es uno de los elementos que contribuyen a la demora de servidores. En los procesos secuenciales, la latencia se calcula sumando el tiempo que consume cada operación. Sin embargo, las tareas ejecutadas en paralelo tienen un tiempo total determinado por la operación que más tarda
¿Cómo mejorar la latencia?
Reducir la latencia es esencial para mejorar la velocidad de respuesta en conexiones de red, sistemas digitales y aplicaciones en tiempo real. Éstas son algunas formas de optimizar la latencia:
- Usar conexiones por cable en lugar de Wi-Fi: evitan interferencias, congestión y pérdida de señal
- Usar redes de entrega de contenido (CDN): las CDN como Cloudflare, CloudFront o Akamai replican el contenido web en servidores distribuidos por todo el mundo. Esto significa que un usuario accede al servidor más cercano, reduciendo la latencia y acelerando el tiempo de carga de sitios web, recursos digitales y vídeos
- Reducir la carga en la red local: evita la saturación de la red doméstica mediante
- El cierre de aplicaciones que consuman ancho de banda
- Uso de redes Wi-Fi en bandas de 5GHz en vez de 2.4GHz para evitar interferencias
- Limitar la cantidad de dispositivos conectaos simultáneamente
- Cambiar de proveedor de servicios de Internet (ISP): algunos proveedores ofrecen mejores rutas de conexión y una menor congestión de la red
- Monitorización y diagnóstico continuo
- Elegir servidores geográficamente cercanos: cuanto más lejos, mayor será la latencia
- Optimizar la configuración del sistema y la red:
- DNS más rápidos
- En sistemas operativos
- QoS (Quality of services)
- Usar conexiones dedicadas o privadas en empresas: eliminan los cuellos de botella en Internet público